Esta lección y la siguiente están conectadas como el Yin y el Yang: La luz y la sombra. En este aparato solo hablaremos de la sombra.
La sombra es el resultado directo de la luz. En el dibujo, cumple una función esencial: da profundidad, define el volumen de los objetos y crea un contraste visual que hace que las formas se destaquen unas de otras.
Existen dos tipos principales de sombra:
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Sombra propia: es la parte del objeto que no recibe luz directamente. Esta sombra revela la curvatura y textura del objeto.
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Sombra proyectada: es la sombra que el objeto lanza sobre otra superficie. Su forma y dirección dependen del ángulo y la intensidad de la fuente de luz.
Además, en un dibujo bien trabajado, no todo es completamente blanco o negro. Entre la luz y la sombra existen transiciones suaves llamadas medios tonos. Aprender a observar y representar esas gradaciones ayuda a que el dibujo sea más realista y expresivo. Para ello puedes utilizar distintas herramientas como los lápices graduados que van del grafito más duro marcados con la letra H y los más suaves marcados con la letra B.
Dibujar sombras no es simplemente “oscurecer” una parte, sino entender cómo se comporta la luz, cómo rebota, cómo se difumina, y cómo interactúa con las formas. Por eso, observar con atención y practicar constantemente es la clave para dominarla.
Ahora observa la imagen de esta lección. Se trata en un ejercicio de degradado con lápiz. Con un lápiz puedes lograr la apariencia de las sombras reales en el dibujo. Intenta replicar esta escala de grises en tu libreta